Cine-Forum: “LA VOZ DE LA MONTAÑA (Yama No Oto)” (1954) de Mikio Naruse

 

Mikio Naruse es uno de los directores que mejor supo tratar la figura femenina en la historia del cine, adaptando novelas escritas por mujeres o colaborando con guionistas femeninas. En sus películas la mujer desea libertad, rechaza el estrecho margen de una sociedad machista y no está dispuesta a conformarse o resignarse. “La Voz de la Montaña” es un claro ejemplo del estilo Naruse, sobrio y clásico en lo formal, pero crítico en su fondo. De una profunda emoción contenida.

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Este martes 6 de diciembre a las 20:15 en Cinefòrum Roig tendremos un gran clásico del mejor director de temas femeninos del cine japonés:  LA VOZ DE LA MONTAÑA (Yama No Oto) de Mikio Naruse (1954). En el Ateneu Roig (Carrer Torrent d’en Vidalet, 32-34 (Barcelona), cuesta 2 euros para socios de Ateneu Roig y 3 euros para los no socios, y consta de ficha de película, presentación, visionado y debate, programado y moderado por Raúl Ruiz Serna.

Sinopsis: Una abnegada esposa sufre el desprecio de su marido. Viven con sus suegros, él empatiza con ella y no comprende el comportamiento de su hijo.

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Cuando se habla de cine japonés clásico siempre repetimos los tres mismos nombres: Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu, que sin duda son los mejores, pero hay otros que han quedado olvidados tras la larga sombra de los tres maestros. Uno de los mejores cineastas a la sombra es Mikio Naruse, que entre los 30-60 realizó una filmografía de gran interés y con numerosas películas de una calidad artística muy importante. 

Cuando nos preguntamos que director japonés es el que ha tratado mejor la figura femenina, teniendo en cuenta el fuerte machismo de la sociedad japonesa tradicional, Akira Kurosawa queda fuera de la discusión, sus películas son enormemente masculinas, y sus personajes femeninos además de secundarios suelen ser encarnaciones del bien o del mal, con alguna excepción, la mayoría de sus personajes femeninos carecen de complejidad psicológica, y aunque algunos puedan ser fascinantes o importantes, suelen carecer de “alma”. Yasujiro Ozu es un cineasta más equitativo, suele elaborar excelentes personajes masculinos y femeninos, especialmente hombres ancianos y chicas jóvenes, que son la base de muchas de sus películas. No obstante ambos roles en sus películas alcanzan la paz interior a partir de la aceptación y el sacrificio, algo que ocurre también en las películas de Kenji Mizoguchi, cineasta en que las protagonistas suelen ser mujeres, experto en historias sobre Geishas, ya que su hermana lo fue (se enfadó tanto con su padre por venderla que abandonó el hogar paterno siendo muy joven y se fue a vivir con su hermana, que se había casado con uno de sus clientes), su cine es eminentemente femenino y melodramático, y aunque la tentación es decir que fue el cineasta que mejor trató la figura femenina, y conociendo su ideología socialista, sus preocupaciones sociales y su crítica implícita al conservadurismo, lo cierto es que el mensaje de sus películas suele ser muy conservador, ya que en ellas la paz llega con el doloroso sacrificio, con la aceptación, con la resignación, valores muy poco progresistas, aunque sea un cineasta de gran sensibilidad. Lo mismo puede decirse de Ozu, pero como es un cineasta mucho más comedido y sutil su mensaje de resignación y sacrificio no es tan potente como en Mizoguchi.

Y es en esta comparación donde entra Mikio Naruse, que también trató la figura de la mujer en su cine, pero con ciertas cualidades que lo hacen muy muy muy interesante.

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En el cine de Naruse la presión machista de la sociedad japonesa queda tan patente como en el cine de Ozu o de Mizoguchi, pero a diferencia de estos la paz no se logra con la resignación y el sacrificio, sino con la libertad y la emancipación. Este es un cambio importante, muy importante. Quizás fuese un reflejo de una mentalidad más progresista que los otros grandes maestros, o quizás fuese su costumbre de colaborar con mujeres, ya fuese como guionistas o adaptando sus novelas. Lo cierto es que Naruse fue el director japonés clásico que supo acercarse con más delicadeza y sinceridad al universo femenino, tratando con sumo cuidado cada detalle.

Pero Mikio Naruse es mucho más que un director de mujeres, aunque sea el mejor en ello, es sobretodo un cineasta de una gran sensibilidad y sutilidad. Es un maestro de la mirada, en sus películas un pequeño gesto, una mirada apartada, un pequeño detalle,… es mucho más decisivo e importante que la mejor de las frases, es por ello que tras la aparente sencillez de sus películas se esconde un cineasta de una complejidad y talento muy por encima de la media. Hay quien asegura que si no es tan famoso como Kurosawa, Ozu o Mizoguchi es porque carece de la personalidad de estos cineastas, y es cierto que visualmente carece de la grandeza de estos, en gran parte porque era un cineasta de estudio especializado en trabajar mucho y muy barato, o sea que hacía muchas películas y de un presupuesto muy reducido, por lo que es difícil compararlo con los maestros, que rodaban con más detenimiento y que era evidente que su cine tenía una finalidad artística que ya era conocida por los productores que los financiaban. Mikio Naruse hizo gran arte haciendo cine comercial, y eso tiene un gran merito. Y aunque es cierto que visualmente no es tan deslumbrante, su excelente trabajo con el detalle y con el montaje lo convierten en un director excelente, capaz de transmitir mucho con lo mínimo, de un talento deslumbrante. Además sus películas tienen dramáticamente una gran personalidad, son películas femeninas, dramas intimistas que bordean el melodrama pero que no caen nunca en él, muy críticas con el machismo de la sociedad nipona, con ideas muy adelantadas en cuanto a la figura femenina y su toma de decisiones (para ellas es mejor la soledad que vivir una falsa felicidad), es también un cineasta melancólico, triste, las dificultades de las relaciones humanas y la presión de una sociedad muy injusta siempre están presentes, es un director muy fluido, sus películas tienen un sentido del ritmo mucho más dinámico de lo que puede parecer, es un excelente narrador de historias y un extraordinario creador de personajes, especialmente sensible y cuidadoso con los personajes femeninos, a los que suele dotar de muchas capas y detalles, pocos cineastas en la historia del cine han sabido hacerlo hasta tal punto. Por si eso fuese poco su carrera es toda excelente, tiene obras maestras en todas las décadas (a pesar de un bajón creativo en los 40) y tiene un nivel muy estable, puedes acercarte a casi cualquiera de sus películas y acertarás, porque suelen tener un nivel muy alto.

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Para explicar el estilo de Mikio Naruse lo más fácil es usar a Yasujiro Ozu como ejemplo, porque ambos son directores sensibles y sutiles que hablan sobre la vida contemporánea cotidiana y los problemas familiares con melancolía, aunque también hay muchas diferencias, Ozu prefería los planos de larga duración, sin movimientos de cámara y con un trabajo impresionante en la profundidad de campo. El cine de Naruse es más fluido, trabaja mucho más el montaje, y no le importa mover la cámara si lo considera necesario, en sus películas no hay nada gratuito, pero tampoco le falta nada que necesite tener. Por otro lado los valores de Ozu son más conservadores y los de Naruse pueden llegar a ser sorprendentemente progresistas, en cualquier caso existe una gran identificación de la sensibilidad de Naruse con los problemas de las mujeres, y toma partido por ellas incluso cuando ello implica alejarse de las tradiciones. 

En el caso de “LA VOZ DE LA MONTAÑA” la cercanía entre el cine de Ozu y el de Mizoguchi es especialmente evidente, pues la historia que cuenta podría ser el de una película de Ozu y la protagonista es la principal musa de su cine, la gran actriz Setsuko Hara. Pero la visión que da de la realidad y las relaciones, y la toma de decisiones alejan a ambos directores. Es una película perfecta para ver las semejanzas (muy visibles) y diferencias (menos visibles, pero muy profundas) entre ambos cineastas y también para valorar el talento de Naruse como cineasta. La historia no tiene desperdicio: engaños, hijos no deseados, discusiones familiares… pero es desarrollada con gran sutilidad y sensibilidad, siendo una magnífica muestra de las relaciones familiares, de la presión tradicional sobre la mujer y la necesidad de felicidad y satisfacción personal que ella necesita, quiere y exige a la vida. Una gran película sobre la mujer.

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La película tiene un 8,1 en imdb con 951 votos y un 7,7 con 485 votos en filmaffinity, aquí tenéis tres opiniones de usuarios: http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/829758.html

No he encontrado un trailer de la película, pero os dejo este maravilloso vídeo musical con escenas de varias películas de Mikio Naruse, un muy buen homenaje audiovisual: 

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